La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido
martes, 8 de abril de 2008
lunes, 7 de abril de 2008
Derecho a tener derechos
–Topé con un documental que mostraba cómo distintas culturas tratan a los mismos animales en el que acudías, de forma virtual, a cenar a un pequeño restaurante chino.
–¿Cuál era el menú?
–Se podía escoger entre gatos y perros vivos como aquí hacemos con las langostas. El cliente escogió una gatita blanca y el cocinero la sacó de la jaula, la golpeó con una barra de hierro y la sumergió en una olla de agua hirviendo durante diez segundos. Aún viva la despellejó y la dejó sobre una cuba de piedra.
La gata, con los ojos vidriosos, tragó con dificultad y comenzaron los estertores.
–...
–Nunca me he sentido tan desconcertado. Ya sabía que en China, Corea y otros países se comen perros y gatos, pero asistir al increíble sufrimiento del animal fue devastador.
–¿Se hizo vegetariano?
–No. Tenía interiorizado el paradigma cultural dominante en el que vacas, cerdos y corderos son cosas para comer como los pepinos.
Cuando empecé a enseñar filosofía se combatía en Vietnam e intenté, como filósofo, contribuir en contra de la guerra.
–¿Cómo ocuparse de los animales si los humanos no tienen derechos?
–Eso pensaba yo. Me sumergí en intensa literatura filosófica sobre los derechos humanos y tropecé con la biografía de Gandhi...
¡Qué lección de consecuencia!
–Una palabra en desuso.
–Desde esas páginas Gandhi me preguntaba:
“¿Me puede explicar qué hacen esos cuerpos muertos en su congelador, víctimas de
otra guerra no declarada?”. Gandhi tiene razón: comer animales, comer su carne como
hacía yo, contribuye a su masacre, su muerte violenta y terrible.
–De eso nos alimentamos masivamente.
–Hoy ya sabemos que no es necesario comer animales para gozar de buena salud. Todo el mundo debería visitar un matadero al menos una vez en la vida.
– Usted, ¿qué hizo?
–Lo que cualquier persona sana y racional: traté de evitar pasar cuentas con aquello que me atormentaba. Me entregué en cuerpo y alma a cuestiones mucho más grandes e impersonales como la justicia en el capitalismo.
–Ya.
–Justo en aquel periodo murió mi perro, Gleco, mi fiel compañero durante 13 años. Sentí mucho dolor y reflexioné: ¿eran las vacas tan diferentes de Gleco?, ¿y los cerdos?
–Ahora sí.
–Sí, fue la típica mezcla de sentimiento y razón. Empecé a cuestionarme por qué los animales no tenían derecho a tener derechos.
Nosabemos qué ocurre con las zanahorias, pero sí sabemos que los mamíferos comparten con nosotros los cinco sentidos y poseen los mismos órganos. Cuando algo dañino afecta a nuestro cuerpo, la información transmitida viaja hacia el mismo destino, al cerebro, y el sistema nervioso es esencialmente el mismo.
–...Eso ya lo dijo Darwin y no hay estudio que lo desmienta, sino todo lo contrario.
–Así es, Darwin dijo: “Los otros mamíferos no sólo experimentan placer y dolor, sino también ansiedad, aflicción, desesperación, gozo, amor, ternura, ira, insociabilidad, determinación, odio, rabia, disgusto, sentido de culpabilidad, orgullo, turbación, paciencia, sorpresa, miedo, horror, vergüenza...”.
–¿Son conscientes de lo que les ocurre?
–Sí. Luchar sólo por los derechos humanos es excluyente, ¿sólo el Homo sapiens tienen derecho a vivir dignamente? “Criamos a los animales para que nos entreguen a sus hijos para llenar nuestro estómago, que hemos convertido en una tumba para todos los animales”, decía Leonardo Da Vinci.
–¿Dónde trazar la línea?
–Recientes investigaciones demuestran que los peces sienten dolor, viven en grupos
estables, se reconocen mutuamente, pueden acordarse de cómo se portaron con ellos sus congéneres y modifican su comportamiento en consecuencia.
–Ocupémonos de los mamíferos.
–Le contaré la vida de los terneros en Estados Unidos, que es mejor que la de los cerdos o vacas porque viven menos, entre cuatro y cinco meses inmovilizados en cajones de madera.
Sus músculos se atrofian, así la carne conserva el grado de ternura deseado. Sufren tanto física como psicológicamente.
–Hay estudios que demuestran que los cerdos están al mismo nivel cognitivo que los chimpancés.
–Así es, pero son tratados como piedras. Los suelos de cemento o metal les lesionan
los pies y las patas. Las abrasiones cutáneas son la norma, así como las úlceras y los tumores. A causa del polvo y del amoniaco que impregnan el aire de las granjas el 70% padecen pulmonía en el momento de la matanza.
–¿Cómo acaban con su vida?
–La teoría es: primero los aturden, luego los degüellan y pasan al tanque de agua hirviendo.
En la práctica, está filmado, muchos acaban todavía conscientes en el tanque de ebullición. Roberto Macías, ex presidente del consejo nacional de inspectores, dijo:
“No logro imaginar a un inspector que pare la cadena por violaciones humanitarias”.
–No sé cómo afrontarlo....
–Gandhi dijo que la grandeza de una nación y su progreso moral se pueden juzgar por el modo en que trata a sus animales. Pero existen posturas individuales, la coherencia de dejar de comer animales y de educar a nuestros hijos en el respeto o, por lo menos, darles la opción de elegir mostrándoles de dónde sale la hamburguesa.
Visto en: Medea2002
domingo, 6 de abril de 2008
sábado, 5 de abril de 2008
Higueras asesinas
viernes, 4 de abril de 2008
A beber agua del grifo
Crecimiento del consumo de agua embotellada en el período 1999-2001 por regiones del mundo
Fuente: WWF “Bottled Water: Understanding A Social Phenomenon”.
Atención al mercado asiático:
Las ventas se duplicaron entre 1997 y 2002, y ya supone el 22,7% del total. El gigante asiático se ha convertido en el tercer mayor consumidor, con unos 10.000 millones de litros anuales. Por ahora, esto sólo significa una media de ocho litros por persona, pero si los 1.300 millones de chinos quisieran imitar a los españoles, beberían en total más de 150.000 millones de litros al año, es decir, más que el resto del planeta hoy. Es difícil imaginar los montones de plástico desechado que eso supondría para el medio ambiente. Afortunadamente, esta situación es aún consumo-ficción.
Veamos algunos de los argumentos para preferir el agua embotellada:
- Es más sana — El agua embotellada se considera alimento. No todas las aguas embotelladas son minerales. De hecho, la inmensa mayoría son aguas purificadas. La mayor autoridad mundial sobre alimentación, la Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO) afirma:
Muchos consumidores consideran que estas aguas, que vienen de manantiales, lagos, ríos o pozos, tienen cualidades casi mágicas y gran valor nutritivo. Esta idea es falsa. El agua embotellada puede contener pequeñas cantidades de minerales como calcio, magnesio y flúor, pero lo mismo ocurre con el agua del grifo de muchos sistemas de acueductos municipales.
- Es más segura — Una de las premisas de la Organización Mundial de la Salud es extender el agua potable y garantizar su salubridad a la mayor población posible. En las Guías para la calidad del agua potable explica que no es eficaz una regulación internacional, pero si el proceso a seguir que cada autoridad debe adaptar a sus propias condiciones.
Por ejemplo, las sustancias químicas.
La OMS advierte queel agua embotellada es díficil de controlar [PDF, 120 KB] sobre todo, porque puede estar expuesta a altas temperaturas u otras malas condiciones de transporte y almacenaje. En España, el agua envasada sí está regulada por ley. Las etiquetas deben especificar de dónde proviene y su composición.
No es así en otros países. Un ejemplo extremo, pero ilustrativo, es el del agua contaminada por arsénico en la India disparó el consumo del agua embotellada hace unos años. Por desgracia, sin ninguna garantía. La envasada tabién estaba contaminada y el agua siguió provocando muertes. - El agua embotellada sabe mejor — El agua es insabora por definición. La del grifo sabe porque se ha tratado. La embotellada también se ha tratado. No puede confundirse sabor con calidad. Lo explica muy bien la Agencia de Protección del Medio Ambiente.
- El agua embotellada sirve para cuidarse (y adelgaza) — Un ser humano necesita unos dos litros de agua al día. Por mucho que se empeñe la publicidad de las aguas embotelladas, el agua del grifo también hidrata, depura toxina y tiene un efecto saciante. No está demostrado que el agua embotellada adelgace.
Analizados los tópicos más frecuentes sobre el agua embotellada, el único beneficio que se mantiene en pie es un mejor sabor. El sabor, normalmente a cloro, del agua del grifo causa desconfianza y esto ayuda a reforzar los tópicos sobre la calidad del agua envasada.
¿Qué se puede hacer para mejorar el sabor de agua del grifo?
Por mucho que hayan sistemas domésticos para ello, podrían tomarse medidas para mejorar el sabor de la red pública. Claro que comporta unos costes.
El mercado del agua embotellada está en manos de grandes grupos. No es fácil acceder a él. El ejemplo del agua de Murcia es significativo.
A modo de resumen, como explican en en el artículo Geopolítica del agua embotellada hay que temer “que la disponibilidad de agua envasada como alternativa al agua limpia y segura municipal frene las presiones internacionales para proporcionar agua segura a todos los seres humanos. Por coste, por controles y por equidad, el agua embotellada no debe dejar de ser una solución temporal y nunca debe sustituir al suministro público, porque quienes más problemas de acceso tienen, los países pobres, se verían obligados a pagar precios inflados por un agua proporcionada por vendedores privados o empresas de agua envasada”.
Por Esther Celma.Visto en: eco-Microsiervos
La gente y el mal
Con o sin ella, encontrarás gente buena haciendo cosas buenas y gente malvada haciendo cosas malas. Pero para que la gente buena haga cosas malvadas, necesitas la religión.
Steven Weinberg
Fragmento de la pelicula mexicana "Cero y van 4".
jueves, 3 de abril de 2008
martes, 1 de abril de 2008
Zeitgeist
Parte 2:
Parte 3:
El poder corrompe;
El poder absoluto corrompe absolutamente
Los viejos intereses, desde el chauvinismo racial, sexual y religioso hasta el fervor nacionalista rabioso... están dejando de funcionar.
Una nuena conciencia se está desarrollando que ve la tierra como un solo organismo... y reconoce que un organismo en guerra consigo mismo está condenado.
Cuando el poder del amor sobrepase al amor del poder,
el mundo conocerá la paz.
Zeitgeist