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viernes, 31 de octubre de 2008

Leopoldo Abadia, Buenafuente y las NINJAs

Leopoldo Abadía nos cuenta, en una entrevista de Buenafuente, qué es la crisis de las hipotecas NINJA.

jueves, 30 de octubre de 2008

Si no saben cómo arreglarlo, por favor, dejen de romperlo



El 3 de junio de 1992, la pequeña Severn Suzuki, de 12 años, hizo enmudecer a los mandatarios de Naciones Unidas presentes en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro. Su discurso, sencillo y directo, puso a los políticos ante sus propias contradicciones e hizo sonrojar a más de uno. A pesar de los años que han pasado, sus palabras siguen teniendo una fuerza brutal, mucho más efectiva que algunas reiteradas advertencias sobre el cambio climático:

“Soy solo una niña y no tengo todas las soluciones, pero quiero que se den cuenta: ustedes tampoco las tienen. No saben cómo arreglar los agujeros en nuestra capa de ozono. No saben cómo devolver a los salmones a aguas no contaminadas. No saben cómo resucitar una especie extinguida. Y no pueden recuperar los bosques que antes crecían donde ahora hay desiertos.

Si no saben cómo arreglarlo, por favor, dejen de romperlo”.

Sé que muchos conocíais la historia, pero me topé con el vídeo subtitulado en español y creo que merece la pena compartirlo. También podéis leer el discurso completo aquí.

Visto en Fogonazos.com

miércoles, 29 de octubre de 2008

Media Vida

Otro corto bastante interesante de Delacrew.

martes, 28 de octubre de 2008

Una proposición

Alguien dijo alguna vez:
Si deseas algo con mucha fuerza, déjalo en libertad. Si vuelve a ti, será tuyo para siempre. Si no regresa, es que no te pertenecía desde el principio.

lunes, 27 de octubre de 2008

Es probable que Dios no exista

El eslogan ha empezado a viajar en los laterales de los autobuses londinenses: "Es probable que Dios no exista. Ahora, deja de preocuparte y disfruta de la vida". La idea se le ocurrió a la escritora Ariane Sherine como manera de contrarrestar los mensajes amenazantes, de infierno y maldiciones, con que la Iglesia suele calentar los oídos a los no creyentes. Diversas asociaciones que defienden la idea de un país laico se aplicaron a la tarea de recaudar dinero para la campaña, y ahora les sobra para empezar a exportarla a otras ciudades británicas. Lo que me divierte del asunto es la fineza del mensaje y la falta de agresividad que encierra. Muy inglés. Habría que estudiar cuál es la razón por la cual los ingleses transforman su antológica frialdad de trato en un gran sentido de la ironía en todo cuanto escriben, y los españoles pasamos de esa simpatía con la que adornamos la vida diaria a la gran mala follá en cuanto nos ponemos a expresarnos por escrito, algo que hemos convertido en cualidad vernácula. Entre nuestras cualidades no está la de distinguir entre sentido del humor y mala hostia. Incluso la Iglesia británica ha dado muestras de buen talante; enterada de que Richard Dawkins, el autor de El espejismo de Dios, había sido una de las personas que más dinero había aportado a la campaña, contestó a través de su portavoz de la manera más elegante posible: "Nos alegramos del interés continuado que el señor Dawkins muestra por Dios; eso anima el debate", añadiendo que "a los creyentes no nos preocupa el hecho de disfrutar o no de la vida. Muy al contrario, nuestra fe nos libera para poder ver esta vida desde la perspectiva apropiada". Que Dios me perdone, pero no podría imaginarme un debate en estos términos en España. A la Iglesia española le han salido en los últimos tiempos portavoces voluntarios más papistas que el Papa, y hay medios de comunicación que distraen al espectador a diario con imágenes de supuestos fetos de seis meses triturados y palabras como genocidio o tortura guantanamesca. Mal le irá a la Iglesia si su forma de atraer a posibles fieles es llamando asesina de fetos o de embriones a la mitad de la población. Bien podrían aprender del historiador británico Fernández-Armesto, que, aun siendo creyente, criticaba, en un artículo publicado recientemente en El Mundo, la inclusión, por parte de la inefable Palin, del aborto como asunto electoral, porque a su juicio distorsionaba el debate político. Señalaba también el historiador que una de las cualidades de la cultura española que más le atraían era la capacidad de hablar de cualquier asunto, por polémico que sea, en una cena, algo imposible, decía, en la cultura anglosajona. Ay, no sabe el profesor cuántos amigos se pierden aquí a los postres por decir, ni más ni menos, lo que uno piensa. Aunque a lo mejor hay que mirarlo de otra manera: si los amigos se pierden por eso, no serían tan amigos. Pero, en fin, no sólo la Iglesia española se muestra agria en sus debates, también los ateos tienden a expresarse aquí con aspereza, con ese me cago en Dios y esa incapacidad para entender que detrás de un creyente no tiene por qué haber un facha redomado. Lejos de los tópicos, ese hombre afable que es Javier Fesser ha llevado al cine una historia conmovedora basada en la vida de la niña Alexia, que padeció un cáncer extremadamente cruel y a punto está de ser beatificada. En estos días oscuros de invierno repentino, la cara de Nerea, la actriz que interpreta Camino, me sorprende en cada esquina de la ciudad. Desde que he visto la película, le digo a Fesser, ese rostro me impresiona más, no sólo por la emoción de la historia, sino por la empatía que provoca esa niña de once años que es tan actriz como una de sesenta. Un hallazgo. Fesser me habla de ella con pasión. De ella y de todo, de ese mundo que lleva años investigando, el de la fe que mueve más que montañas, la fe de una madre que es capaz de entregar el calvario de su hija al Señor, reprimiendo su dolor materno, y tratando de que la niña viva el final de su vida con la alegría de ser la víctima elegida por Dios. Tremendo. Fesser ha elegido un mundo que existe, pero del que casi no se habla, y menos en el cine español, el de los fanatismos religiosos; pero no lo hace toscamente, sino dejando que sean los mismos personajes quienes se retraten. Él sabe que hay ciertos sectores que pretenden extender la idea de que su película está hecha contra Dios, una manera retorcida de retirar a los creyentes del cine; pero de lo que trata Camino es de la forma en que las creencias (incluso las ideologías) absolutas nos prohíben actuar como seres humanos y sentir dolor, empatía, piedad. Tampoco quiere Fesser que se piense que su película es triste. Bueno, le digo, ¿hay algo malo en emocionarse? En realidad, esta historia cuenta cómo una fe corrosiva impide a una madre sentir abiertamente el dolor por la pérdida de su hija.
Un numerario del Opus asistió al estreno. El único comentario que hizo a la salida se refería a una escena en la que se ve a miembros del Opus sentarse a comer: "Un numerario nunca se sentaría a una mesa sin mantel". ¿Hay que pensar entonces que todo lo demás es cierto?
Visto en El País

domingo, 26 de octubre de 2008

viernes, 24 de octubre de 2008

Ley de Van Roy

Si puedes distinguir entre los buenos y los malos consejos, es que no necesitas consejos.
Ley de Van Roy

jueves, 23 de octubre de 2008

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Muy buen corto de Delacrew.

miércoles, 22 de octubre de 2008

martes, 21 de octubre de 2008

Los 8 "Realmente preferiría que no..."

Dentro del Pastafarismo existen los "8 Realmente preferiría que no...". Estos son una especie de parodia de los 10 mandamientos del cristianismo. Fueron entregados al Capitán Mosey en el Monte Salsa. Aunque originalmente había diez, dos se cayeron mientras Mosey bajaba de la montaña. Esto explica, al menos en parte, los laxos estándares morales de los pastafaris. Los mandamientos del MEV se refieren al tratamiento con la gente de otras fes, la adoración a Él, la conducta sexual, y la nutrición.
Helos aquí:
  1. Realmente preferiría que no actuases como un imbécil santurrón que se cree mejor que los demás cuando describas mi tallarinesca santidad. Si algunos no creen en mí, no pasa nada. En serio, no soy tan vanidoso. Además esto no es acerca de ellos así que no cambies de tema.
  2. Realmente preferiría que no usases mi existencia como un medio para oprimir, subyugar, castigar, eviscerar, o... ya sabes, ser malo con otros. Yo no requiero sacrificios, y la pureza es para el agua potable, no para la gente.
  3. Realmente preferiría que no juzgases a las personas por su aspecto, o cómo visten, o la manera en que hablan, o... mira, solo sé bueno, ¿vale? Ah, y que te entre en la cabeza: mujer = persona, hombre = persona, Samey = Samey. Ninguno es mejor que el otro, a menos que hablemos de moda claro, lo siento, pero eso se lo dejé a las mujeres y a algunos hombres que conocen la diferencia entre verde mar y fucsia.
  4. Realmente preferiría que no tuvieras una conducta que te ofenda a ti mismo, o a tu compañero amoroso mentalmente maduro y con edad legal para tomar sus propias decisiones. Respecto a cualquier otro que quiera objetar algo, creo que la expresión es "jódete", a menos que lo encontréis ofensivo, en cuyo caso pueden apagar el televisor y salir a caminar, para variar.
  5. Realmente preferiría que no desafiaras las ideas fanáticas, misóginas, y de odio de otros con el estómago vacío. Come, luego ve tras los malditos.
  6. Realmente preferiría que no construyeras iglesias/templos/mezquitas/santuarios multimillonarios a mi tallarinesca santidad cuando el dinero podría ser mejor gastado en (tú eliges):
    1. Terminar con la pobreza.
    2. Curar enfermedades.
    3. Vivir en paz, amar con pasión, y bajar el precio de la televisión por cable.
      Puedo ser un ser omnipresente de carbohidratos complejos, pero disfruto de las cosas sencillas de la vida. Yo lo sé, para eso SOY el creador.
  7. Realmente preferiría que no fueses por ahí contándole a la gente que te hablo. No eres tan interesante. Madura ya. Te dije que amaras a tu prójimo, ¿no entiendes las indirectas?
  8. Realmente preferiría que no le hicieses a los otros lo que te gustaría que te hiciesen a ti si te van las... eh... las cosas que usan mucho cuero/lubricante/Las Vegas. Si a la otra persona también le interesa (conforme a #4), entonces disfrutadlo, sacaos fotos, y por el amor de Mike ¡usad un PRESERVATIVO! En serio, es un pedazo de goma. Si no hubiera querido que disfrutarais al hacerlo habría añadido pinchos, o algo.
Fuente: Wikipedia