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martes, 16 de septiembre de 2008

El Experimento Belyaev

Durante casi 100 años, los zorros han sido criados en Rusia en condiciones de semi-libertad con objeto de aprovechar su piel. Es bien sabido que el zorro es un animal huidizo y que se adapta mal a la cautividad, donde presenta frecuentemente conductas agresivas o ‘psicóticas’. Por ello, Belyaev inició un experimento de ‘Mejora Genética’encaminado a seleccionar zorros más dóciles y manejables. Esto no resultó difícil, ya que algunos animales manifestaban inicialmente estas características. Tras 18 generaciones, Belyaev logró en efecto, una estirpe de zorros marcadamente mansos; los cuales no huían del hombre, sino que recibían a sus cuidadores ¡moviendo la cola! No obstante, los zorros mansos exhibían una serie de características adicionales. Por ejemplo, tenían frecuentemente ‘manchas’ y ‘pintas’ blancas, tenían las orejas caídas, emitían sonidos perrunos e incluso, respondían a su nombre. Además, el estro no se ajustaba a las estaciones, por lo que podían reproducirse en cualquier época del año. Parece probable que todas estas características sean una consecuencia indirecta de la selección por el carácter ‘mayor mansedumbre’. Más aun, los zorros ‘mansos’ tenían niveles más altos del neurotransmisor serotonina. Esta molécula puede inhibir algunos tipos de agresión y los niveles de serotonina son más altos en el cerebro de los individuos (humanos) que están tomando el fármaco antidepresivo Prozac. Es cierto que el zorro es una especie diferente al lobo, pero el paralelismo no deja de sorprendernos.