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Mostrando entradas con la etiqueta Psicología. Mostrar todas las entradas
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lunes, 14 de junio de 2010

La codicia

¿Qué es la codicia? ¿De dónde nace? ¿Adónde nos conduce?
Etimológicamente procede del latín cupiditas, que significa “deseo, pasión”, y es sinónimo de “ambición” o “afán excesivo”. Así, la codicia es el afán por desear más de lo que se tiene, la ambición por querer más de lo que se ha conseguido. De ahí que no importe lo que hagamos o lo que tengamos; la codicia nunca se detiene. Siempre quiere más. Es insaciable por naturaleza. Actúa como un veneno que nos corroe el corazón y nos ciega el entendimiento, llevándonos a perder de vista lo que de verdad necesitamos para construir una vida equilibrada, feliz y con sentido.

Extraido de Anatomía de la codicia.

martes, 25 de agosto de 2009

Reforzamiento variable aplicado a las relaciones

Todos nosotros hemos visto como algunas personas, de forma inexplicable, continúan con sus esposos o compañeros que las maltratan. Normalmente pensamos que esto le ocurre a una mujer, se enamora de alguien que es bronco, desconsiderado, egoísta, incluso cruel, y aun así lo quiere, pero también les ocurre a los hombres. Todos nosotros conocemos a alguien en estas circunstancias, que cuando se divorcia o se ve libre del tirano/a, enseguida encuentra a otra persona igual de dura para sustituirla.

¿Son estas personas, por algún problema psicológico, víctimas permanentes? Posiblemente. ¿Pero no podría ser también que sean víctimas de un programa de reforzamiento variable? Si entablas una relación con una persona fascinante, encantadora, sexualmente atractiva y solícita, y luego de forma progresiva esa persona se vuelve antipática e incluso abusa de ti aunque de vez en cuando te muestre su lado encantador, vivirás esperando esos momentos cada vez más espaciados en los que recibes ese maravilloso reforzamiento: fascinación, encanto, atractivo sexual y divertidas atenciones. Y es una paradoja desde el punto de vista del sentido común, aunque obvio desde el aprendizaje: cuanto más escasos e impredecibles se presentan estos momentos, más poderosos serán sus efectos como reforzadores, y el comportamiento se mantendrá durante más tiempo. Así, es fácil de comprender que cuando una persona se encuentra metida en este tipo de relación vuelve a buscarla en la siguiente ocasión. Una relación con una persona normal, honesta y amable la mayor parte del tiempo, puede resultarle insuficiente al faltar ese excepcional, ansiado y doblemente intenso reforzamiento.

Míralo desde el punto de vista del manipulador: “Puedo tenerlo/a aquí comiendo de mi mano, y haciendo todo lo que yo quiera para mi bienestar y conveniencia, siempre y cuando le dé lo que quiere… de vez en cuando”.


Extraido de ¡No lo mates... enséñale! de Karen Pryor

lunes, 6 de octubre de 2008

lunes, 10 de septiembre de 2007

Ballena o Sirena. Tú eliges

Ya que cada vez son más comunes las "chicas palo", nombre que les doy a todas esas chicas que parecen "insectos palo", luciendo una extremada delgadez originada no precisamente por un exceso de deporte, me ha resultado muy buena esta entrada de Ciudadanodelmundo.

...

Hace un tiempo, se vio por las calles de San Pablo un afiche de Runner -una de las cadenas de gimnasios más renombradas del Brasil- con la Foto de una chica escultural y la siguiente frase: '¿Este verano qué Querés ser: sirena o ballena?'


Dicen que una mujer de San Pablo (cuyas características físicas nunca trascendieron) le envió este mail a la empresa Runner como respuesta:

Las ballenas están siempre rodeadas de amigos. Tienen una vida Sexual activa, se embarazan y tienen ballenitas de lo más tiernas.
Las Ballenas amamantan. Son amigas de los delfines y se lo pasan comiendo camarones.
También se lo pasan jugando en el agua y nadando por ahí, surcando los mares, conociendo lugares maravillosos, como los hielos de la Antártida Y los arrecifes de coral de la Polinesia.
Las ballenas cantan muy bien y hasta tienen CD grabados.

Las ballenas son enormes y casi no tienen predadores naturales. Las ballenas tienen una vida bien resuelta,
Son lindas y amadas por todos.

Las sirenas no existen. Si existieran, vivirían en permanente crisis existencial. '¿Soy un pez o soy un ser humano?'. No tienen hijos pues matan a los hombres que se encantan con su belleza (Y yo agregaría Que No tienen por donde hacer el amor. ¡Por Dios!). Son bonitas sí, pero
Tristes y siempre solitarias. (¿Quién quiere acercarse
a una mujer que huele a pescado frito y que no tiene hoyito como salvavidas?).

Runner, querida, prefiero ser ballena.
¡Si me quedaba alguna duda, ya quedó desterrada!

P.D.: En estos tiempos de mujeres anoréxicas y bulímicas, en que la prensa, las revistas, el cine y la tele nos meten a la fuerza en la cabeza que sólo las flacas son bellas, esto trae nuevas esperanzas a las ballenitas y, ¿Por qué no?, a las sirenitas que no descansan un segundo pensando en su apariencia exterior.

Yo prefiero disfrutar un helado junto a la sonrisa cómplice de mis nietos, una copa de vino con un hombre que me haga vibrar y una pizza exquisita con amigos que me quieren por lo que soy, no por cómo luzco.

Visto en: Ciudadanodelmundo.

martes, 4 de septiembre de 2007

¿Por qué los más tontos se creen los más listos?

¿Quién no ha conocido alguna vez a un tonto, muy tonto, que se las va dando de ser el más listo? ¿Quién no conoce a alguién que, siendo demostradamente ignorante, se las da de saber de todo?

Según dicen que dijo Confucio:

Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe, he aquí el verdadero saber.
El problema de esta gente es que saben muy poco, tan poco, que ni siquiera saben lo que no saben, y sin saber lo que no saben no pueden hacerse una idea de lo ignorantes que son. Como dijo Jacinto Benavente:
Lo que no se sabe es como si no existiera.

Afortunadamente unos cientifícos se dieron cuenta de que no sabian por qué había gente que, no sabiendo nada, creía saberlo todo. Esto fue lo que descubrieron:

El efecto Dunning-Kruger es un fenómeno psicológico descrito por científicos de la Universidad de Cornell (Nueva York, EEUU) según el cual las personas con escaso conocimiento tienden sistemáticamente a pensar que saben mucho más de lo que saben y a considerarse más inteligentes que otras personas más preparadas. El fenómeno, rigurosamente demostrado en una serie de experimentos desarrollados por los psicólogos Justin Krugger y David Dunning publicados en The Journal of Personality and Social Psychology en diciembre de 1999, se basa en los siguientes principios:

1. Los individuos incompetentes tienden a sobreestimar sus propias habilidades
2. Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer las verdaderas habilidades en los demás.


Tanto Kruger como Dunning habían investigado anteriormente sobre el fenómeno conocido por los psicólogos según el cual la mayoría de la gente tiende a valorarse a sí misma muy por encima de la media, cuando es estadísticamente imposible: así, es difícilmente comprensible que el 98% de los catedráticos de Universidad, según un estudio, esté convencido de que trabaja mejor que los demás.

Siguiendo estos indicios, los profesores Krugger y Dunning diseñaron un experimento consistente en medir las habilidades intelectuales y sociales de una serie de individuos y pedirles una posterior evaluación. Una vez finalizados los test, los resultados fueron realmente reveladores:

- Los estudiantes más brillantes, muy superiores a sus compañeros, estimaron que estaban por debajo.
- Los estudiantes mediocres se consideraron por encima de la media
- Los estudiantes rematadamente malos se mostraron convencidos de estar entre los mejores: de hecho, cuanto más inútil era el individuo, más seguro estaba de que hacía las cosas bien.

Así pues, los más incompetentes, según la doctora Kruger, sufrían un doble agravio: “no sólo llegan a conclusiones erróneas y toman decisiones desafortunadas, sino que su incompetencia les impide darse cuenta de ello”. En todo caso, y como se ha apuntado frecuentemente, el efecto Dunning-Kruger es una especie de refrendo de la vieja máxima de Charles Darwin: “La ignorancia engendra más confianza que el conocimiento”.


Visto en: Fogonazos.