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viernes, 4 de abril de 2008

A beber agua del grifo

Si ya sabemos que el agua embotellada causa efectos más negativos sobre el medio ambiente que el agua del grifo, merece la pena intentar saber por qué el consumo de agua embotellada crece a un ritmo imparable.

Crecimiento del consumo de agua embotellada en el período 1999-2001 por regiones del mundo
Crecimiento Consumo del Agua Embotellada
Fuente: WWF “Bottled Water: Understanding A Social Phenomenon”.

Atención al mercado asiático:

Las ventas se duplicaron entre 1997 y 2002, y ya supone el 22,7% del total. El gigante asiático se ha convertido en el tercer mayor consumidor, con unos 10.000 millones de litros anuales. Por ahora, esto sólo significa una media de ocho litros por persona, pero si los 1.300 millones de chinos quisieran imitar a los españoles, beberían en total más de 150.000 millones de litros al año, es decir, más que el resto del planeta hoy. Es difícil imaginar los montones de plástico desechado que eso supondría para el medio ambiente. Afortunadamente, esta situación es aún consumo-ficción.

Veamos algunos de los argumentos para preferir el agua embotellada:

  1. Es más sana — El agua embotellada se considera alimento. No todas las aguas embotelladas son minerales. De hecho, la inmensa mayoría son aguas purificadas. La mayor autoridad mundial sobre alimentación, la Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO) afirma:
    Muchos consumidores consideran que estas aguas, que vienen de manantiales, lagos, ríos o pozos, tienen cualidades casi mágicas y gran valor nutritivo. Esta idea es falsa. El agua embotellada puede contener pequeñas cantidades de minerales como calcio, magnesio y flúor, pero lo mismo ocurre con el agua del grifo de muchos sistemas de acueductos municipales.
  2. Es más segura — Una de las premisas de la Organización Mundial de la Salud es extender el agua potable y garantizar su salubridad a la mayor población posible. En las Guías para la calidad del agua potable explica que no es eficaz una regulación internacional, pero si el proceso a seguir que cada autoridad debe adaptar a sus propias condiciones.

    Por ejemplo, las sustancias químicas.

    La OMS advierte que Documento PDF el agua embotellada es díficil de controlar [PDF, 120 KB] sobre todo, porque puede estar expuesta a altas temperaturas u otras malas condiciones de transporte y almacenaje. En España, el agua envasada sí está regulada por ley. Las etiquetas deben especificar de dónde proviene y su composición.

    No es así en otros países. Un ejemplo extremo, pero ilustrativo, es el del agua contaminada por arsénico en la India disparó el consumo del agua embotellada hace unos años. Por desgracia, sin ninguna garantía. La envasada tabién estaba contaminada y el agua siguió provocando muertes.
  3. El agua embotellada sabe mejor — El agua es insabora por definición. La del grifo sabe porque se ha tratado. La embotellada también se ha tratado. No puede confundirse sabor con calidad. Lo explica muy bien la Agencia de Protección del Medio Ambiente.
  4. El agua embotellada sirve para cuidarse (y adelgaza) — Un ser humano necesita unos dos litros de agua al día. Por mucho que se empeñe la publicidad de las aguas embotelladas, el agua del grifo también hidrata, depura toxina y tiene un efecto saciante. No está demostrado que el agua embotellada adelgace.

Analizados los tópicos más frecuentes sobre el agua embotellada, el único beneficio que se mantiene en pie es un mejor sabor. El sabor, normalmente a cloro, del agua del grifo causa desconfianza y esto ayuda a reforzar los tópicos sobre la calidad del agua envasada.

¿Qué se puede hacer para mejorar el sabor de agua del grifo?

Por mucho que hayan sistemas domésticos para ello, podrían tomarse medidas para mejorar el sabor de la red pública. Claro que comporta unos costes.

El mercado del agua embotellada está en manos de grandes grupos. No es fácil acceder a él. El ejemplo del agua de Murcia es significativo.

A modo de resumen, como explican en en el artículo Geopolítica del agua embotellada hay que temer “que la disponibilidad de agua envasada como alternativa al agua limpia y segura municipal frene las presiones internacionales para proporcionar agua segura a todos los seres humanos. Por coste, por controles y por equidad, el agua embotellada no debe dejar de ser una solución temporal y nunca debe sustituir al suministro público, porque quienes más problemas de acceso tienen, los países pobres, se verían obligados a pagar precios inflados por un agua proporcionada por vendedores privados o empresas de agua envasada”.

Por Esther Celma.
Visto en: eco-Microsiervos