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martes, 22 de enero de 2008

Cómo se fabrican las lentes



Una cuchilla de diamante es la encargada de cortar “a rebanadas” un bloque de cristal óptico especialmente seleccionado para ello mientras que el sistema de refrigeración líquida se ocupa de que éste no se queme. A continuación, un taladro de diamante corta varios discos de cada una de las anteriores “rebanadas” de cristal óptico mientras que un operario cuida que se aproveche bien el cristal, ya que un quilo de éste cuesta unos mil dólares. Durante el proceso de taladrado el cristal óptico descansa sobre una fina capa de cristal cubierta de cera.

El siguiente paso es esculpir el disco de cristal óptico de manera que tome la forma de una lente, cuyo resultado será comprobado por un operario. Este esculpido hará que las lentes contengan unos bordes para que se les pueda añadir un líquido negro llamado “pitch” (¿?) que rellenará la parte inferior de éstas.

Una vez se tienen varias lentes en este estado se colocan en un recipiente, mientras que se les coloca encima una pesada pieza de aluminio que les añade presión. Se baña en agua para que el “pitch” se endurezca y las lentes queden pegadas a la pieza de aluminio, que actuará como sujeción cuando se ponga boca abajo para hacerla rotar y mediante otra pieza giratoria poder dejar sus superfícies uniformes y suaves.

Entonces es el turno de pulir las lentes con una pulidora durante una hora, cubriéndolas de una fina capa de un líquido abrasivo que además las volverá transparentes y les ayudará a tener una mayor curvatura. (N.del T.: si no me equivoco, a estas alturas del vídeo, estamos viendo imágenes de como se sigue el proceso para distintos tamaños de lente. Las primeras mucho más pequeñas que las segundas, las de color negro.)

Es el momento de extraer las lentes y cortarlas con el diámetro adecuado mientras que un operario, mediante un microscopio, cuida que el cristal óptico esté bien centrado mientras se corta.

Una vez cortadas, se colocan varias lentes en unos bastidores circulares llamados “planetas”. Los “planetas” están en una cámara con funciones de aspiradora llamada “universo”, donde empezarán a girar (seguir “órbitas”). Esta cámara, después de tres horas, consigue dotar a las lentes de una capa protectora (N.del T.: esta parte no me queda demasiado clara, no entiendo de qué se compone la capa protectora).

Es el momento de coger todas las lentes, de limpiarlas y asegurarse que no tienen ningún residuo. De ello se encarga la operaria con las gomas en los dedos. Primero lo hace con una lente convexa y luego con una cóncava. La convexa irá a parar a manos de otro técnico que la centrará en un soporte y la sujetará con un poco de cera . Es el turno de volver a limpiar la lente para que no queden partículas de polvo, lo que afectaría a la calidad de la imágen fotografiada con dicha lente. Se le pone entonces un poco de cemento óptico, se vuelve a echar un vistazo a la lente cóncava, se enganchan ambas y se comprueba una vez más si hay algo de polvo.

Las dos lentes vuelven a manos del técnico con el microscopio capaz de comprobar que están centradas. Como el cemento aún no está seco, todavía se puede mover la pieza superior para ajustarla correctamente.

Mientras tanto se graban las características técnicas del objetivo que contendrá varias lentes en un barril metálico (distancia focal y apertura del diafragma), y ya en la recta final de todo el proceso, se monta el objetivo con las distintas lentes que señala el diseño de éste dentro de dicho barril. Todas ellas estarán separadas mediante piezas metálicas, ya que sin una correcta distancia entre ellas, la imagen resultante estaría llena de aberraciones.

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Visto en: Xataka foto